ELABORACIÓN DE PERFILES CRIMINALES


Introducción

La elaboración de perfiles criminales es un tema que debe considerarse en el caso en los que no se puede establecer la identidad del perpetrador o las razones por las cuales ha cometido un hecho delictivo. Aunque esta práctica no es muy comen en nuestro país, es importante introducir paulatinamente la cultura de la investigación profunda y ayudarnos con toda herramienta que sirva para reducir la violencia en nuestras vidas...

Breve historia de la elaboración de perfiles

Elaborar perfiles no es un concepto nuevo, ya durante la segunda guerra mundial, la oficina de servicios estratégicos de los Estados Unidos, empleó a psiquiatras para perfilar a Adolfo Hitler. Tradicionalmente, los psiquiatras y psicólogos participan en el análisis de un delito solo después de que el delincuente ya ha sido detenido. Esta evaluación estaba dirigida comúnmente a determinar si el agresor estaba “sano” o no al momento de l comisión del ilícito.

La excepción a este papel tradicional de dio a finales de los 50s y principios de los 60s, cuando el Dr. James A. Brussel, un psiquiatra neoyorquino, proveyó a las autoridades valiosa información en casos tan renombrados como el del bombardero loco de la ciudad de Nueva York y del estrangulador de Boston, en el estado de Massachusetts. El Dr. Brussel trabajó en la investigación de otros importantes casos en los que perfiló al perpetrado basado en la psicodinamia del evento y en otras pistas” Psiquiátricas deducidas de los hechos examinados.

Interpretar comportamientos bizarros y luego traducir este conocimiento psicológico- psiquiátrico en realidades a investigar, probó ser una táctica metodológica muy efectiva. El Dr. Brussel instauró un método de la aplicación psiquiátrica “en reserva”, en una mezcla de ciencia e intuición.

Una aportación importante para la elaboración de perfiles, se debe al psiquiatra alemán Ernst Kretschmer, quien demostró que la construcción psiquiátrica de un sujeto, a menudo se asocia concierto tipo de personalidad y, en el caso de una enfermedad psiquiátrica, con un desorden en particular. Por ejemplo: el 85% de sujetos estudiados que padecían de trastornos delirantes paranoia), mostraban un tipo físico “atlético. En contraste, un esquizofrénico, podría mostrarse delgado, débil y descuidado.

La psiquiatría y a psicología fueron consideradas posteriormente para la investigación del caso “el hijo de Sam”, ocurrió en la ciudad de Nueva York entre 1976 y 1977. La policía intentaba identificar a un “loco” que le disparaba a jóvenes parejas que permanecían en autos estacionados en diferentes puntos de l ciudad. La policía buscó al apoyo de setos expertos forenses en un intento de evaluar la personalidad de este homicida serial. En este caso, el Dr. Muray S. Mirón, un profesor de la Universidad de Syracuse, realizó un análisis basado en la psicolingüística de los mensajes enviados por el homicida a los periódicos locales. El perfil construido encajó cercanamente al del atacante.

Los detectives pronto se dieron cuenta que incluir en las investigaciones a psiquiatras y psicólogos con la educada experiencia y conocimientos en la materia forense, era un procedimiento práctico y lógico en ciertas investigaciones criminales.

En Estados Unidos, el uso de perfiles fue esporádico hasta 1978, cuando la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), estableció su Programa de elaboración de perfiles psicológicos (Psychology profiling Program), en su Unidad de Ciencias del Comportamiento en Quántico, Virginia.

El trabajo conjunto entre investigadores y psiquiatras y psicólogos calificados ha ayudado a las autoridades en la interpretación de hechos delictivos en los que se ha demostrado alguna clase de motivación psicótica o psicológica por parte del agresor. Es decir, ha probado la eficiencia que tiene la elaboración de los perpetradores, en ciertos tipos de delito.

¿Qué es un perfil criminal de la personalidad?

Es un método educativo, que implica inferir la motivación del delincuente desde la reconstrucción de su conducta en e lugar de los hechos a partir de las evidencias halladas, a la inversa de lo que sucede con la investigación tradicional, en la que desde el móvil se llega la conducta.

Un perfil criminal de la personalidad es un esfuerzo ejercitado dirigido a proveer al investigador de información especifica sobre las características del o los individuos que ha (n) cometido u delito especifico. Puede ser una herramienta muy provechosa para identificar o señalar a un “sospechoso”; de cualquier manera y como es lógico, tiene sus limitaciones: debe aplicarse conjuntamente con las técnicas criminalísticas empleadas en el lugar de los hechos y de investigación de la policía.

El complejo proceso de elaboración de perfiles criminales, fruto del trabajo multidisciplinario y especializado, es definido por el FBI como “una técnica de investigación por medio de la cual se identifican las principales características de personalidad y comportamiento del criminal, con base en el análisis de crímenes cometidos por el sujeto.

El propósito de perfilar

El objetivo de elaborar perfiles criminales, es suministrar al investigador información sobre la estructura se personalidad de probables perpetradores desconocidos y ayudar a su captura. Por medio de un lugar de hechos desde un punto de vista psicológico, el experto estará en posibilidades de identificar e interpretar algunos tipos de evidencias especiales en el lugar que le darán “pistas” de la personalidad del o los sujetos que han perpetrado el delito. Etas pistas, tales como las emociones de ira, odio, celos, temor o irracionalidad, por su propia naturaleza, no son factibles de recolección ordinaria. Son indicios que deben interpretarse (correctamente), de lo que se observa. Este método, citando a Ressler y Douglas, “no tiene nada que ver con lo místico; los procedimientos que se utilizan están bien fundamentados en ases sociológicas y psicológicas”.

Los fines perseguidos con su empleo son fundamentales cuatro: reducir el número de sospechosos, identificar y enlazar diferentes crímenes cometidos por un mismo agresor, ayudar en el diseño de una estrategia investigadora basada en los resultados obtenidos y proveer técnicas adecuadas de interrogatorio del detenido. Esto, que a primera vista puede parecer poca cosa, supone sin ninguna gran diferencia en el esfuerzo que despliega en estos casos el investigador.

Cuando Elaborar un perfil criminal, es productivo

La elaboración de un perfil criminal es comúnmente productiva cuando se investigan delitos en los que un sujeto desconocido ha demostrado alguna forma de psicopatología en el hecho. Por ejemplo: tortura sádica en un ataque sexual; evisceración; desmembramiento o cortes realizados postmortem al cadáver; incendios sin motivo natural; homicidios lujuriosos o con desmembramiento; homicidios naturales; y violaciones.

Hablando en un sentido práctico, en cualquier delito en el que la evidencia disponible indique algún tipo de trastorno mental, de personalidad o emocional perpetrado por un individuo desconocido, la elaboración la elaboración de un perfil criminal será una herramienta útil que dará al investigador información de un perfil criminal.

En general, la gente mantiene rasgos de comportamiento más o menos identificables. De acuerdo con Douglas y Ressler, una persona con conductas consideradas normales, se vuelve más ritualista, desplegando un patrón distinto de comportamiento. Muchas veces, el comportamiento y la personalidad se relejan en el lugar e los hechos de la misma forma en que el acomodo del mobiliario, la limpieza y los adornos de una casa, reflejan el carácter del propietario.

El binomio pensamiento- conducta

Para entender la psicodinamia de las accione humanas, desde una perspectiva generalizada, debemos comprender que toda conducta manifiesta, ha sido antes un proceso mental (exceptuando el arco reflejo, que es una respuesta medular) que invariablemente estará construido por las asociaciones que cada persona hace sobre el aprendizaje, las costumbres, la imitación, las ideas, la imaginación, los recuerdos, las imágenes, las fantasías y las percepciones (incluyendo alucinaciones e ilusiones), independientemente de si existe alguna patología física y /o psiquiátrica o no. Es así como cada persona percibe los hechos que suceden a su alrededor y la interpreta, de acuerdo con su experiencia, para posteriormente manifestar alguna respuesta (o ausencia de ella) y también un juicio de valor.

Existen manifestaciones conductuales que dentro del contexto social son tan comunes, que la interpretación sobre el hecho parece “normal” o “lógica “para la mayoría de los observadores. Sin embargo, cuando alguna manifestación conductual sale de lo común, existe un conflicto de interpretación, ya que nuestras asociaciones mentales no lo pueden ubicar (al menos no por completo) por el solo hecho de no haberlo vivido con anterioridad.

Desde una perspectiva psicológica, el termino pensamiento es utilizado como una etiqueta general para designar diversas actividades mentales como razonar, resolver problemas y formar conceptos. El pensamiento se suele caracterizar por sus metas y sus elementos. Lo que llamamos pensamiento dirigido se orienta hacia una meta determinada, altamente controlada y está vinculado con una situación o problema especifico.

El pensamiento depende de procesos básicos como la memoria, la imaginación y la formación de asociaciones, donde las imágenes mentales (visuales, auditivas, olfativas, táctiles y gustativas) parecen constituir un componente muy importante de los pensamientos en gran número de personas.

Fantasías

La fantasía podría de finirse, desde el punto de vista psicológico, como un proceso mental estratégico de orden cognoscitivo que utiliza el ser humano para lograr en la imaginación ciertas metas o satisfacción de necesidades; de representar los ideales en forma sensible o d idealizar los hechos reales.

Conducta

Toda conducta, antes de serlo, fue un pensamiento (proceso menta); entonces toda conducta es simbólica del pensamiento, por lo tanto, toda conducta es analizable.

Una conducta es una acción o conjunto de acciones con que un ser vivo responde a una situación determinada.

Aunque esta definición es muy concreta y generalizada, la gama de conductas que puede manifestar un ser humano es infinita, ya que depende de los procesos y asociaciones mentales de cada individuo, para conceptualizar de forma un poco más especifica el término, en relación con el tema que nos ocupa, y para poder realizar un análisis básico de la variabilidad de las conductas humanas, dividiremos en concepto original en dos partes: conducta operante: que para este estudio la definiremos como aquellas conductas socialmente adecuadas diseñadas para operar en el ambiente, de al manera que se obtenga algo deseado o se evite algo desagradable; y conducta anormal: que se caracteriza por un funcionamiento social o cognoscitivo o por un control de sí mismo grotescamente defectuoso.

La etiología (y la etología) de la conducta humana debe ser, definitivamente, abordada desde diferentes disciplinas: derecho, antropología, sociología, psicología, psiquiatría, biología, etc. Todas ellas, desde su perspectiva, nos darán luz para analizar la motivación que puede tener un individuo o un grupo determinado para realizar alguna conducta.

NOTA: para el perfilador es de suma importancia conocer, en medida de lo posible, las aportaciones que nos dan las diferentes disciplinas científicas que intervienen en la comprensión de la conducta par poder dilucidar con mayor claridad las motivaciones que ha tenido un sujeto al momento de analizar una conducta determinada.

Motivaciones

Un aspecto extremadamente importante en la investigación del homicidio es la determinación del motivo.

La motivación es un estado mental personal o ensayo mental preparatorio de una acción que resulta de una necesidad (real o imaginaria) que provoca una conducta que por lo general se orienta a la satisfacción activa, con interés o diligencia de dicha necesidad.

El motivo desconocido se explica desde el punto de vista de la conducta conocida. Para ello, es importante tener en cuenta dos cosas: que toda conducta cumple una necesidad y que hay actos sin motivo. En este sentido, el psiquiatra criminal Dr. James A. Brussell dice: “Las motivaciones detrás de los actos de un enfermo mental poseen su propia lógica. La homicida psicótica no acta de forma totalmente irracional. Ha y una lógica en su locura. Una racionalización escondida de lo que hace y como lo hace sin importar lo ampliamente bizarro e irracional que parezca.

El reto del investigador es descubrir la lógica del razonamiento del homicida y aplicar esa información al caso.

Lo que resulta de suma importancia para la integración de un perfil de personalidad del sujeto homicida para su detención (más que cualquier otro delito), es que el investigador distinga qué ha movido al delincuente para privar de la vida a una persona, ya que esto habla de la conducta general del sujeto, su modo de vida común y las situaciones que lo llevaron a cometer el acto, todo lo anterior se refleja en el hecho investigado, es decir, toda conducta es simbólica del pensamiento. En toda conducta se infiera la forma de pensar del sujeto que la realiza. Esta situación debe ser aprovechada por el investigador para establecer las posibilidades de detención de un sujeto específico.

Conocer el pasado de la víctima y las circunstancias emocionales que vivía antes y al momento de deceso, es una herramienta de gran ayuda para el investigador llamada autopsia psicológica, sobre todo cuando existen dudas si se trata de un suicidio o un homicidio.

Motivaciones para el Homicidio

Homicidio como consecuencia del robo o accesorio al robo. En este hecho la conducta de homicidio es secundaria, es decir, las motivaciones primarias del agresor están dirigidas a despojar de sus pertenencias, mediante la violencia generalmente, a la víctima. Sin embargo, a juicio del delincuente se hace necesaria la aplicación de la fuerza que pueda llegar hasta el homicidio. Obviamente las motivaciones para matar a la victima responden al intento de “quitar d en medio” lo que se interpone entre el valor económico y quien lo quiere obtener, sin que aparezca algún tipo de afectividad hacia el agredido. Es por esta situación que en este tipo de homicidios el investigador encontrará lesiones tendentes a disminuir la resistencia de la víctima; por ejemplo, un solo disparo generalmente en tórax un golpe en la extremidad cefálica; o signos de ahorcamiento producido dese la parte posterior de la victima (en este tipo de lesiones producidas por los llamados chineros, será raro que se llegue al homicidio, ya que la víctima, mediante la presión en el cuello estará sometida).

Cuando se sospecha o se comprueba que la víctima de homicidio ha dificultado la realización de acciones tendentes al lucro de alguna organización delincuencial, se deben tomar en cuenta las mismas motivaciones.

Homicidios como resultado de un ataque sexual. En este caso se trata de conductas resultado de mecanismos complejos de pensamiento, por lo que cada caso en particular deberá ser analizado a profundidad. Sin embargo, se distinguen dos elementos importantes:1) las motivaciones por las que se dio el ataque sexual 2) las motivaciones que tuvo el agresor para matar a l víctima.

A diferencia del homicidio como conducta accesoria, en esta clase de homicidios, sí se puede distinguir algún tipo de lazo emocional con la víctima, que pueden ser desde superficiales (la excitación sexual per se es una emoción) hasta profundos (donde la relación entre víctima – victimario tiene algún tiempo). En este sentido, las lesiones infringidas pueden estar dirigidas a la excitación sexual que obtiene un sádico al hacer sufrir; por ejemplo: los estertores de muerte al momento de la eyaculación o que el agresor, por temor a ser reconocido por la víctima, cometa homicidio.

En el homicidio relacionado con la actividad sexual hay varias posibilidades a considerar, recordemos que esté incluye: homicidios seriales; homicidios donde se observa abuso anal y /u oral; y otros actos de perversión sexual, así como “facilidades autoeróticas”.

Una búsqueda cuidadosa de evidencia de actividad sexual debe ser siempre conducida en el lugar del hecho y en áreas circundantes buscando la presencia de actividad de asalto sexual así como de comportamientos parafílicos. Esta evidencia puede ser: fluido seminal en vagina, boca o recto así como sobre el cuerpo o en las ropas.

En ocasiones, en el lugar de vivienda de un atacante sexual se pueden encontrar libros pornográficos, videos, revisas y /o fotografías. Esto en combinación con algún objeto dejado por el homicida en el lugar de los hechos (de forma intencional o por descuido) sobre el cuerpo o en algún otro sitio, así como la posición en la que se encuentra el cadáver, se convierte en factor importante para determinar el tipo de actividad sexual que ha tenido lugar, ya que estos indicios hablan de las fantasías sexuales del agresor.

La identidad de la víctima en un factor crucial para determinar la motivación, y que el conocimiento del pasado de la víctima, su estilo de vida, relaciones interpersonales y otros datos que revisarán adelante, nos pueden mostrar factores de riesgo por los que la víctima pudo haber sido agredida. El investigador debe preguntarse: ¿Con quién vivía l víctima? ¿Quién fue la última persona que estuvo con la víctima? ¿Conocía la víctima a su agresor? ¿Cuál era el estrato social de la víctima? ¿Por qué fue escogida está en particular? ¿Tenía la víctima una ocupación de alto riesgo? ¿Era la víctima indigente? ¿Tenía donde dormir? ¿Trabajaba de noche? ¿Qué medio de transporte utilizaba y qué ruta?

Existen muchas preguntas que pueden aplicarse el caso dependiendo de las circunstancias, por lo que es de suma importancia formular una hipótesis apropiada.

Facilidades autoeróticas. Una de las conductas que se observan en algunos individuos masoquistas, consiste en cortar el flujo de oxígeno al cerero mientras se masturban, ya sea colgándose del cuello a un punto fijo en la pared o el techo, cubriéndose la cara con la llamada máscara de castigo o mediante otros sistemas más complicados. Todo esto con la finalidad de autoproporcionarse placer erótico al situarse en un estado semiconsciente al momento del orgasmo. Sin embargo, muchas veces el sujeto pierde el control sobre su acción ocasionándose la muere de forma accidental. Es necesario que el investigador sepa distinguir entre un homicidio sexual y un accidente sexual. Los signos distintivos de una fatalidad autoerótica radican en que el sujeto no quería hacerse daño, por lo que se encontrarán indicios señala esto, por ejemplo; un objeto suave entre el instrumento constrictor y el cuello y nudos deslizables al alcance de las manos del occiso que liberan la construcción.

Homicidio Serial. El término se refiere a los actos de homicidio reiterados en los que se observa un mismo modus operandi que responde a motivaciones relacionadas, usualmente, con la satisfacción sexual sádica. Para cada caso de homicidio serial, la identificación específica de las motivaciones será simbólica de las fantasías del homicida, en relación con la incapacidad de considerar a sus víctimas como seres humanos. En cambio, as considera como objetos para ser utilizados.

El examen psiquiátrico general de los delincuentes sexuales seriales nos han demostrado que el grupo mayoritario (80 al 90%) no presentan signos de alineación mental franca, es decir, que son jurídicamente imputables. De ellos, la inmensa mayoría está compuesta por individuos con trastornos de la personalidad, como antisociales y/o “sexópatas” con o si perturbaciones sexuales manifiestas, ya sea disfunciones sexuales y / o parafilias.

La creencia de que el delincuente serial actúa siempre impelido por fuertes deseos sexuales, se ha visto desacreditada en la actualidad, al menos como explicación genérica. Otro tanto ocurre con la aseveración consistente en calificar a los agresores sexuales seriales como enfermos mentales alineados.

La ausencia de enfermedad mental alienante sobre todo en los violadores e habitual, y por lo general, lo que observa son individuos con conducta aprendidas en el marco de una socialización deficitaria.

Debemos distinguir el desviado sexual (parafílicos) del delincuente sexual (transgresor de normas jurídicas). Así, por ejemplo: un exhibicionista puede ser un delincuente y un parafílico; un masoquista puede ser un parafílico y no ser un delincuente; un sádico puede ser parafílico puede ser o no u delincuente.

Motivaciones para la violación

La variabilidad de las motivaciones que puede tener un sujeto par cometer este acto es tan amplia, que se han estratificado para describir conductas generales y tipologías cercanas a lo que con mayor frecuencia se ha observado, con la finalidad de que el investigador distinga a partir de indicios aparentemente insignificante, rasgos característicos del atacante sexual.

Tipología de violadores

La prepotencia como confirmación de la virilidad. El objetivo de la agresión es confirmarse a sí mismo de su masculinidad (tiene dudas de su virilidad). En su modus operandi podemos distinguir las siguientes características: emplea un mínimo nivel de fuerza ataca a la víctima por sorpresa, dichos ataques generalmente ocurren entre madia noche y las 5:00 a.m.; la mayor parte de ellos se da en la vivienda de la víctima cuando ésta se encuentra sola o con niños pequeños. Las motivaciones que aparecen en este tipo delincuencial, en razón de que obedecen a las dudas por la propia capacidad sexual en relación con lo socialmente aceptado, el delincuente imagina a la víctima como su amante, preseleccionándola mediante actividades de vigilancia o escudriñamiento, eligiendo regularmente a aquellas que están en un rango de edad similar a la del agresor o que no le parezcan amenazantes; la agresión se da cuando la víctima está a poca distancia de su vivienda o lugar de trabajo (territorial). Cabe mencionar que este tipo de violador es el único que vuelva a agredir a la misma víctima. Por lo general la agresión sexual puede terminar rápidamente, luego, el delincuente, puede dedicar cierto tiempo a conversar con la víctima; la disfunción sexual más comúnmente encontrada en esta tipología es la erección insuficiente. Este tipo de violador muestra más probabilidades de ponerse en contacto con la víctima después del ataque.

Características y rasgos del delincuente: el bajo concepto de si mismo es el origen de sus conductas; presenta un físico no atlético; se siente escasa o nulamente satisfecho con su apariencia personal, sintiendo que no ha logado todo lo que desea, sintiéndose fracasado; no se lleva bien con la gente, especialmente con las mujeres, prefiere la vida nocturna y los pasatiempos solitarios; por lo general no es casado, vive solo o con sus padres (por su torpeza social); si sale con mujeres, éstas son considerablemente más jóvenes; tiene fama de solitario; regularmente tiene trabajos que requieren poco o ningún contacto con otras personas.

Exteriorización de la fuerza. El objetivo de la conducta es poner en relieve la masculinidad del violador. El modus operandi se caracteriza por: atrae a la víctima mediante métodos de engaño y es en ese momento cuando se presenta la agresión; la víctima es regularmente de la misma edad del violador; lo más probable es que haya conocido a la víctima momentos antes de la agresión; se vale de puños como armas para someter y mantener el control de la víctima; se muestra verbal y sexualmente egoísta, empleando un nivel de fuerza moderado; la agresión de produce generalmente lejos de donde el agresor vive o trabaja; la disfunción sexual que más comúnmente padece es la eyaculación tardía.

Características y rasgo del delincuente: le es necesario ser conocido como un “macho”: lo que más le importa es tener la reputación de ser “todo un hombre”, por lo que su físico es generalmente atlético o se siente muy orgullosos de él; se viste conforme a la imagen de macho de la zona; se le conoce como rompecorazones; suele salir con varias mujeres con las que presenta un historial de conflictos, teniendo a usarlas; si está casado engaña a su esposa; no es un buen padre; y puede tener un historial policial por agresiones o lesiones.

La venganza airada. El objetivo en este tipo de conducta, es “cobrarse injurias reales o imaginarias, castigar y degradar a las víctimas. El modus operandi que se presenta no es específico, ya que puede producirse en cualquier momento del día o de la noche; se emplea fuerza en exceso, se presenta egoísmo verbal y sexual; las víctimas reúnen los estímulos necesarios para que brote la agresividad incontrolada, el simbolismo puede no aclararse hasta que se hayan producido varias agresiones; pasan un lapso relativamente breve con las víctimas /tiempo necesario para que se desahoguen los impulsos agresivos del momento); en virtud de la extrema agresividad mostrada, suele desgarrar las ropas de sus víctimas quienes regularmente son mayores que el agresor (es necesario identificar el simbolismo de las conductas que motivan la agresividad); la disfunción sexual más comúnmente encontrada en estos sujetos es la eyaculación tardía

Características y rasgos del delincuente: se muestra con fuere tendencia a la soledad, a pesar de que mantiene relaciones con terceros, prefiere la compañía de si mismo; carece del sentido del humos; puede abusar del alcohol u otras sustancias, lo que le ocasiona problemas con las personas vinculadas estrechamente a él; se muestra impulsivo, cambia de empleo constantemente; actúa sin medir las consecuencias; si tiene antecedentes policiales, éstos se relacionan con agresiones, por conducir en estado de ebriedad, daño en propiedad ajena, etc.

Excitación airada. La finalidad de su conducta es la satisfacción sexual a través de infligir dolor físico y/o anímico a las víctimas. Su modus operandi denota mucha planeación, debido a las fantasías sexuales que genera la mayor parte del tiempo; se vale d medios para contener a la víctima, a menudo visibles; retiene a las víctimas horas o días; en general registra sus actividades; suele no revelar sus emociones durante la agresión.

Características y rasgos del delincuente: suele ser expresivo, querido y amistoso, aunque con personalidad dominante; presenta un coeficiente intelectual alto y por lo menos cierta instrucción universitaria; aficionado a las actividades al aire libre; usa pero no abusa alcohol o las drogas; colecciona material pornográfico, en especial sadista; su apariencia personal suele demostrar adecuada higiene; por las fantasías sexuales que presenta, el sujeto puede tener mucha experiencia en actividades experimentales de tipo sexual o por el contrario, ninguna.

El violador oportunista. Su objetivo es la satisfacción sexual; es accesorio a otro tipo de delito, como por ejemplo el robo; el nivel de fuerza que utiliza es variable generalmente mínima; en general usa alcohol o drogas para reducir las inhibiciones. No es probable que vuelva a violar, por lo que es imposible trazar un perfil exacto.

La violación en pandillas (tumultuaria). La agresión se convierte en un espectáculo deportivo que se realiza para obtener la aceptación de los demás miembros del grupo; generalmente hay mucha violencia y degradación de la víctima; los ofensores son presa de frenesí; para la identificación de los rasgos de personalidad del grupo, es necesario trazar el perfil del que lo dirige- siempre habrá un jefe.

Elaboración de perfiles en la investigación

La elaboración de un perfil de personalidad criminal debe estar basado en un buen examen del lugar de los hechos y en la adecuada información que le sea proporcionada al perfilador. Para la facilitar este proceso, el estudio del lugar de los hechos es muy importante – la contaminación previa a la incursión del criminalista puede desviar la elaboración de un perfil- y debe estar dirigida cuidadosamente a obtener todos los indicios que puedan brindar una pista sobre l identidad del homicida. Aún más, una extensa y completa investigación de los antecedentes de la víctima deben ser considerados para que el perfilador pueda apreciar qué tipo de sospechoso debe buscarse. La evaluación de la victimología del occiso es un proceso operacional necesario para una adecuada investigación del homicidio.

Hay que determinar la conducta del criminal en la escena del crimen y a continuación plantear qué deseos busca satisfacer. Las bases teóricas sobre las que se asienta el proceso de elaboración de perfiles criminales son principalmente tres:

  1. La escena del crimen refleja la personalidad del autor del mismo.

  2. El modus operandi y la firma solo sufren pequeñas variaciones a lo largo del tiempo

  3. La personalidad del delincuente no cambiará sustancialmente con el paso del tiempo.

Desde la perspectiva de quien elabora perfiles de personalidad, los antecedentes de la víctima se traducen en un valor agregado cuando investiga un patrón de comportamiento o escenario en el cual crear un perfil. En este sentido, es necesario incluir en el estudio de los antecedentes de la víctima, lo siguiente:

1.- Fotografías (entre más, mejor) enfocadas a conocer la profundidad extensión de las lesiones

a. Fotografías que muestren por completo el lugar de los hechos

b. fotografías a color de la víctima

c. Fotografías de la posición del cadáver desde diferentes ángulos

d. Si es lugar de hechos es una casa habitación, serán necesarias fotografías de otros cuartos, incluyendo un croquis que muestre la escena completa y en su caso, un plano que muestre cada nivel de posición del cadáver, respecto del área en la que se encuentra

2. Vecindario y colonia

a. Datos étnicos

d. Datos sociales

c. En su caso, datos raciales

3. Protocolo de Necropsia

a. Fotografías que muestren la extensión completa de las lesiones en el cuerpo

I. Número y ubicación de heridas por arma cortante o punzo cortante

II. Número y ubicación de disparos por arma de fuego

III. Número y ubicación e contusiones

IV. Número. Ubicación y daño ocasionado por mordidas

V. Livideces

VI. ¿Son las heridas realizadas postmortem?

b. Examen químico toxicológico

I. Cantidad de drogas y/o alcohol (especificación de la droga encontrada en la víctima)

II. Presencia de esperma (en ano, vagina, cavidad oral u otro sitio)

III. Áreas de cabello cortado

V. Restos de cabello en el cuerpo

c. Opinión del medico Forense que realizo la Necropsia

4. Mapa de los lugares recorridos por la víctima antes de su muerte

a. Lugar de trabajo

b. Lugar de residencia

c. Lugar donde fue vista por última vez

d. Lugar de los hechos

5. Reporte completo de la investigación del hecho

a. Fecha, hora, lugar, condiciones ambientales y tipo d lugar de hechos

b. Arma utilizad (si se conoce)

c. Reconstrucción de los hechos (Secuencia)

d. Entrevistas realizadas a testigos (directos, indirectos o de zona)

6. Datos d la víctima

a. Edad

b. Sexo

c. Etnia

d. Descripción física (incluyendo la ropa que vestía al momento del hecho)

e. Estado civil y estado de la relación

f. Inteligencia y nivel escolar (ajuste social

g. Estilo de vida y cambios recientes en este

h. Características de personalidad

i. Porte y modo usual de conducir

j. Lugar de residencia (actual y anterior) en relación con el lugar de los hechos

k. Adecuación sexual

l. Ocupación (actual y anteriores)

m. Reputación en el lugar de vivienda y trabajo

n. Historial médico físico y mental

o. Miedos

p. Hábitos personales

q. Uso o abuso de alcohol y/o drogas (hábitos sociales)

r. Actividades en el tiempo libre o gustos (Hobbies)

s. Amigos y/o enemigos

t. Antecedentes penales (antiguos y recientes)

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