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FEMINICIDIO Parte II


La investigación del delito de Feminicidio, no sólo significa el cumplimiento a la normatividad en cada país o de las sentencias y criterios de la Corte Interamericana, sino la convicción del y los expertos de combatir la impunidad y la mala praxis en los delitos de feminicidio y afianzar los derechos de las mujeres a una vida libre de violencia, con lo que se acrecentará la confianza de la sociedad en el trabajo que desarrollan los expertos, que es uno delos grandes retos que se tienen que cumplir, la no aplicación de protocolos y la falta de conocimiento.


La aplicación de protocolos como guía de actuación; así como, de los conocimientos del experto está destinado a fortalecer la capacidad y habilidades en las investigaciones que se realicen desde el enfoque de la perspectiva de género y la debida diligencia para el delito de feminicidio.

Esta capacidad incluye que las y los expertos forenses deben ser sensibles a los factores sociales y estructurales en el que se generan las desigualdades de género que provocan los actos de violencia misógina6; en ese marco de referencia, enfocar los hechos desde una perspectiva de género es distinguir cómo las asimetrías en el ejercicio del poder y de derechos afecta de manera grave a las mujeres y conforman las razones de género que pueden motivar una violencia que se ensaña particularmente en contra del cuerpo de las niñas o mujeres, con una intensidad cruel y brutal.


Ninguna investigación de casos de violencia sexual debe ser influenciada por razonamientos o estereotipos discriminatorios que orienten de manera negativa a la o el experto, esto significaría la ineficacia pericial y generaría patrones de impunidad, que pueden comprometer la investigación. La debida aplicación de protocolos de actuación pretende evitar conductas de que constituyan revictimización, por indiferencia, maltrato, culpabilización y el silenciamiento que algunas veces se impone a las mujeres víctimas. Las consecuencias negativas de la violencia feminicida se produce no sólo por efecto del hecho en sí mismo, sino también a causa de la respuesta desfavorable del entorno.



La investigación deberá incluir una perspectiva de género (se refiere a un estándar de derecho internacional de protección de los derechos humanos de las mujeres que se traduce en que la investigación tiene alcances adicionales cuando la víctima es una mujer que sufre muerte, maltrato o afectación a su libertad personal en el marco de un contexto general de violencia contra las mujeres); emprender líneas de investigación específica violencia, para lo cual se deben involucrar las líneas de investigación sobre los patrones respectivos en la zona; realizarse conforme a protocolos y manuales que cumplan con los lineamientos de dicha sentencia; proveer regularmente de información a los familiares de las víctimas sobre los avances en la investigación y darles pleno acceso a los expedientes, y realizarse por funcionario/as altamente capacitados en casos similares y en atención a víctimas de discriminación y violencia por razón de género.


La perspectiva de género se encarga de enfocar y desentrañar las diferencias y desigualdades por razones de género, que en términos generales discriminan a las mujeres, sumando a este enfoque el análisis interseccional,el experto deberá advertir e identificar cómo es que el lugar que la mujer y el hombre ocupan en la sociedad depende de factores políticos, económicos, culturales, sociales, religiosos, ideológicos y ambientales que la cultura, la sociedad y la comunidad pueden cambiar. Estas circunstancias específicas de la víctima con relación al agresor puede ser la descripción de las motivaciones desencadenantes del feminicidio.


El enfoque de interseccionalidad, conforme a la CEDAW, es un concepto básico para comprender el alcance de las obligaciones generales de los Estados partes prevenir y erradicar esta violencia, es útil para distinguir los alcances de la reparación del daño y para elaborar la teoría del caso. Aun cuando se distingan las razones de género en un feminicidio, es imposible homogenizar el perfil de las mujeres víctimas de violencia, se deberá contextualizar la vida y el entorno de la víctima, ante la multitud de variables presentes en la vida de las mujeres, la investigación tendrá que ser distinta para cada caso, por ejemplo, no viven igual la discriminación y marginación social una mujer indígena que una que vive en entornos urbanos, aún cuando ambas hayan sido sometidas a vejaciones y maltratos. No sufren la misma violencia una mujer a manos de su marido o pareja que aquella que está detenida privada de su libertad por agentes de seguridad pública o integrantes del ejército, o por el mismo agresor feminicida; habrá que establecer los contextos donde se ubican las distintas formas o tipos de violencia que pudieron haber afectado a la víctima de un feminicidio , antes, durante o después del hecho delictivo.


Entonces el feminicidio como delito de alto impacto para la sociedad, es necesario el establecimiento de lineamientos específicos para su investigación con perspectiva de género y el enfoque de derechos humanos; y retomando un poco de el artículo anterior El concepto explica que el feminicidio es el resultado de la relación inequitativa entre los géneros; refiere la estructura de poder y el control que tienen los hombres sobre las niñas y mujeres que les permite disponer sobre sus vidas y sus cuerpos, decidiendo ellos el momento de la muerte. En legislaciones latinoamericanas se utiliza tanto el femicidio como el feminicidio, ambos se refieren a la privación de la vida de una mujer por razones de género.


En México, Comete el delito de feminicidio quien prive de la vida a una mujer por razones de género. Se considera que existen razones de género cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias:


I. La víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo;

II. A la víctima se le hayan infligido lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes, previas o posteriores a la privación de la vida o actos de necrofilia; III. Existan antecedentes o datos de cualquier tipo de violencia en el ámbito familiar, laboral o escolar, del sujeto activo en contra de la víctima; IV. Haya existido entre el activo y la víctima una relación sentimental, afectiva o de confianza; V. Existan datos que establezcan que hubo amenazas relacionadas con el hecho delictuoso, acoso o lesiones del sujeto activo en contra de la víctima; VI. La víctima haya sido incomunicada, cualquiera que sea el tiempo previo a la privación de la vida; VII. El cuerpo de la víctima sea expuesto o exhibido en un lugar público.

A quien cometa el delito de feminicidio se le impondrán de cuarenta a sesenta años de prisión y de quinientos a mil días multa.


En la investigación No se trata de explicar el feminicidio por las características del agresor, sino de encontrar al agresor por las características del feminicidio, a través del análisis de género. Las razones de género permiten crear una concepción de las mujeres sobre dos polos fundamentales: la mujer como posesión, como alguien que tiene dueño, y la mujer como objeto, como una “cosa” que puede ser usada por los hombres de la manera que decidan, y luego deshacerse de ella cuando y como consideren oportuno.


El componente sexual en los feminicidios, se impone para castigar, demostrar el control absoluto del agresor sobre quien considera inferior, un objeto de uso y deshecho, es un acto de discriminación, que conlleva intención de humillar, poseer, anular a la persona; el conjunto de esta violencia la física, sexual y psicológica generará un estado de shock en la víctima que probablemente le impedirá defenderse, lo que aprovecha el feminicida causándole dolores y sufrimientos crueles e inhumanos mediante conductas degradantes de índole sexual, previos a su muerte, lo que puede constituir una forma de tortura.

La violencia sexual puede inferirse si:

I. El cuerpo está desnudo o semi desnudo; II. El acomodo del cuerpo lo indica, posición de piernas abiertas; el cuerpo encontrado en una posición que resalta genitales, mamas o glúteos o en posición ginecológica; III. El acomodo de la ropa,desnudo de la cintura hacía abajo, o la ropa hasta las rodillas o tobillos, ropa superior del cuerpo arriba de la zona de las mamas; IV. Signos de mordidas en senos, sugilaciones, u otras evidencias físicas similares; V. Si no cuenta con ropa interior; o VI. Si presenta signos de agresión o mutilación en senos u órganos genitales.


De este acto pueden desprenderse las motivaciones del feminicida:

I. Que el cuerpo de la mujer es posesión de los hombres; II. Que las mujeres no tienen derecho a limitar a los hombres en cuanto su satisfacción sexual; III. Que el agresor/violador está respondiendo a su género de dominante, controlador; IV. Que fue provocado por la víctima, por su vestimenta, por sus actitudes; o V. Responsabilizar a la víctima porque estuvo en un lugar no propio por ser mujer, que debió evitar.





La Corte IDH estableció que la eficiente determinación de buscar la verdad en el marco de la obligación de investigar una muerte, debe mostrarse desde las primeras diligencias con toda meticulosidad.



Asimismo, señala esencialmente que los principios rectores en una investigación cuando se está frente a una muerte violenta de una mujer son:

I.Identificar a la víctima; II.Recuperar y preservar el material probatorio relacionado con la muerte, con el fin de ayudar en cualquier investigación penal de los responsables; III.Identificar posibles testigos y obtener sus declaraciones en relación con la muerte que se investiga; IV.Determinar la causa, forma, lugar y momento de la muerte, así como cualquier patrón o práctica que la pueda haber causado; V.Distinguir entre muerte natural, muerte accidental, suicidio y homicidio.

VI.Investigar exhaustivamente la escena del crimen; y VII.Realizar autopsias y análisis de restos humanos, en forma rigurosa, por profesionales competentes y empleando los procedimientos más apropiados.


Los estándares internacionales señalan que, en relación con el lugar de intervención, el personal a cargo de las investigadores deben, fotografiar la escena, cualquier otra evidencia física y el cuerpo como se encontró y después de moverlo; todas las muestras de sangre, cabello, fibras, hilos u otras evidencias deben ser levantadas y conservadas; examinar el área en busca de huellas de zapatos o cualquier otra que tenga naturaleza de evidencia, y hacer un informe detallado de las diligencias, de las acciones de los investigadores y la disposición de toda la evidencia recolectada. El Manual sobre la Prevención e Investigación Efectiva de Ejecuciones Extrajudiciales, Arbitrarias y Sumarias, de Naciones Unidas; establece, entre otras obligaciones, que al investigar un ligar de intervención se debe cerrar la zona contigua al cadáver humano, y prohibir, salvo para el equipo investigador, el ingreso a la misma.


Ahora bien, el conocimiento de las deficiencias y la mala praxis en las investigaciones es sustancial para establecer estrategias que eviten caer en estas irregularidades. En el caso de feminicidios se pueden encontrar como omisiones de las y los expertos, entre otras las siguientes:

I. Presencia de estereotipos y prejuicios de género en quienes investigan y emiten peritajes; II. Justificación social de las causas de la violencia contra las mujeres, invocando costumbres, tradiciones culturales, religiosas que naturalizan las agresiones y el acoso; III. Carencia de una respuesta inmediata y coordinada desde el primer momento de la desaparición de las víctimas, dificultades en la interposición de denuncias de la desaparición e investigación de los hechos; IV. Insuficiente asistencia jurídica y ayuda legal gratuita para las víctimas indirectas; V. Ignorancia del contexto de las estructuras sociales de violencia, en el que se produjeron los hechos; VI. Prácticas de revictimización de las y los familiares de las víctimas, incluyendo fenómenos de revictimización post mortem;

VII. Prácticas erróneas que impiden el logro de la exhaustividad en la recolección de las pruebas y conllevan una valoración arbitraria, parcial o segmentada de la prueba; VIII. Omisiones en los procedimientos científicos de investigación desde las primeras actuaciones en el lugar de intervención, necropsia, recolección y envío de muestras a laboratorios para estudios complementarios en la interpretación de resultados y la elaboración de los informes periciales; IX. Deficiencias en la obtención de evidencia biológica, registro y resguardo de la cadena de custodia. Pérdida de evidencias y contaminación del lugar de intervención; X. Omisiones en la necropsia, informes que carecen de objetivos claros con omisión de datos trascendentales en la resolución de la causa de la muerte y las circunstancias en las que se produjo el feminicidio; o XI. Descoordinación en el registro y aprovechamiento de bases de datos sobre las investigaciones y evidencia.


De acuerdo a los estándares internacionales la investigación del feminicidio es necesario recabar información en tres áreas fundamentales:




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Una vez iniciado el proceso de la investigación, éste debe desarrollarse de modo urgente y continuado. Su práctica no se debe delegar, aunque sea de modo informal, en la víctima o en sus familiares ni siquiera en lo que se refiere a la búsqueda y aportación de medios de prueba.

La identificación, recolección y resguardo de las evidencias es parte fundamental de estas investigaciones.

El plan de investigación en un caso de feminicidio conforme al tipo penal, debe fundamentalmente acreditar las “razones de género” con que el agresor ejecutó el ilícito; la indagación de estos elementos debe ser cuidadosa, metodológica y exhaustiva y no debe circunscribirse únicamente a la investigación del lugar de intervención, sino a las circunstancias y el entorno social que desencadenaron la conducta delictiva. Aunque es imposible universalizar a un agresor, algunos de los factores de riesgo que se deben observar son la presencia de antecedentes de conductas violentas; aspectos de personalidad; conductas adictivas o situaciones de crisis individual, entre otros.


La autoridad que intervenga en un caso de feminicidio, deberá cumplir con los siguientes lineamientos:

  1. Respeto a la dignidad de las víctimas, sobrevivientes y sus familiares, evitar su revictimización;

  2. Tratarconrespetoydignidadlosrestosdeniñasomujeresfallecidas;estoincluye que la autoridad garantice la preservación y respeto al cadáver o restos humanos, a fin de evitar que se cometan conductas ulteriores destinadas a ocultar, destruir, mutilar, sepultar o profanar el cadáver de la víctima;

  3. Establecer un nexo de confianza entre la autoridad ministerial, sobre todo el personal pericial, con las y los familiares de la víctima;

  4. Lasinvestigacionesnocomprenderánaspectosdelavidaprivadadelasvíctimas, ni de sus familiares que no tengan relación con el hecho investigado;

  5. Instrumentar todas las medidas posibles para garantizar la recuperación del cadáver y objetos personales, los cuales de ser posible, serán devueltos a sus familiares, conforme a la normatividad aplicable (cadena de custodia);

  6. En caso de mujeres no identificadas víctimas de feminicidio, es responsabilidad del personal investigador, como una de las primeras diligencias, ordenar a servicios periciales la extracción de muestras biológicas para obtener su código genético y su incorporación a la base de datos CODIS de la institución.

  7. Para el caso de las muestras biológicas, supervisar el inicio y transmisión de la cadena de custodia, para no extraviar ni poner en riesgo la viabilidad de las muestras y solicitar a todas las instancias de procuración de justicia estatales su confronta con las bases de datos existentes;

  8. La fiscalía, tendrá a su disposición el cuerpo o los restos de la víctima de feminicidio, esté o no identificada, de tal manera que no puede autorizar su inhumación o incineración bajo ninguna circunstancia; sin que se hayan agotado exhaustivamente la examinación y peritajes que permitan identificar a la víctima, al probable responsable o al esclarecimiento de los hechos;

  9. En el caso de exhumaciones, las y los familiares directos tienen derecho a estar presentes y a que no se les oculten los restos de la víctima;

  10. Proveer a los familiares directos de información básica antes, durante y después de las labores forenses, informándoles acerca de todos los resultados posibles de la investigación (por ejemplo, si los restos se podrán localizar e identificar o no) teniendo siempre presentes sus expectativas;

  11. Considerar y atender las preocupaciones, dudas, preguntas y objeciones de las y los familiares directos; y

  12. En todo momento las fiscalía y sus auxiliares, respetarán el derecho que las y los familiares de recuperar los restos de la víctima y darle sepultura bajo los ritos de la cultura o religión que profesen; siempre que ello no afecte el curso de la investigación o se contravengan las normas sanitarias.


Los investigadores deben ser profesionales y encausar las diligencias para acreditar los motivos del feminicidio desde la perspectiva de género que implican que debe plantearse como interrogantes: ¿El agresor ejerció contra la víctima violencia física, psicológica o patrimonial con anterioridad? ¿Cómo era la relación entre ambos?, ¿La víctima gozaba de libertad de decisión, libre tránsito?


El levantamiento del cadáver humano en el lugar de la intervención y su posterior necropsia médico forense.

El primer respondiente que arribe primero al lugar de intervención deberá cerciorarse inmediatamente de la ausencia de vida de la víctima, en caso contrario, sin dilación, brindará los auxilios correspondientes y ordenará el inmediato traslado a la institución de salud que corresponda, cuidando en todo momento resguardar el lugar de intervención.

El investigador debe ubicar el área geográfica o lugar en donde tuvo lugar la conducta delictiva, el nivel socioeconómico de la zona y el tipo de comunidad; en caso de comunidades rurales, se deberá tomar en cuenta en su investigación si prevalecen los usos y costumbres que legitiman la discriminación y violencia contra las mujeres (concepto de la criminalística aplicado con visión de género).


Una vez acordonado el lugar para su preservación, deberán intervenir de manera preferente peritos en criminalística, medicina forense, fotografía, química, antropología física, entre otros.

Por respeto a la dignidad de la persona, fundamento de los derechos humanos, se evitará fotografiar o videograbar el cuerpo de la víctima, salvo para efectos periciales o de investigación que deban constar en la carpeta de investigación, quedando estrictamente prohibida su difusión en los medios de comunicación; es responsabilidad de la autoridad a cargo del cual está el resguardo del lugar el tomar las acciones necesarias para evitar, en la medida de lo posible, que terceras personas fotografíen o videograben el cuerpo de la víctima. En México recientemente se creó La llamada Ley Ingrid, penaliza la difusión de imágenes, videos, documentos o información de víctimas y aumenta en agravante si esto se refiriera a mujeres, niñas o adolescentes. Todo esto derivado de la publicación y filtración de imágenes de un caso de feminicidio, donde la prensa ya tenía imágenes del lugar y la víctima, antes de que llegaran los peritos, y aún a estas fechas en portadas de diarios de nota roja se publican imágenes y títulos denigrantes, sin ser castigados.

Los investigadores deberán tener presente que los feminicidios también pueden ocurrir como parte de fenómenos delincuenciales relacionados con la explotación sexual, la trata de personas, el narcomenudeo, el pandillerismo y la delincuencia organizada, entre otros.

Es por esto importante especificar el espacio físico y las circunstancias que rodean el hecho considerando que se trata de una mujer. Es decir, si el ilícito tuvo lugar en una casa habitación, éste puede estar relacionado con violencia familiar, sin descartar que este tipo de violencia también puede generarse en otros espacios físicos, para lo cual se debe indagar la relación que pudo sostener el agresor con la víctima. En estos escenarios es útil describir, la rotura de muebles, retratos, fotografías, máquinas de coser, equipo de cocina u objetos que hayan representado algún significado o utilidad para la víctima en vida, o maltrato a sus mascotas.

Por otra parte, si el delito ocurrió en lugares públicos, como bares, prostíbulos y hoteles, entre otros, es posible relacionarlo con el comercio o la explotación sexual de mujeres, delincuencia organizada, y dirigir la investigación por esa ruta.

Considerar que la agresión sexual por mencionar este tipo de violencia previa, el feminicidio y el abandono del cuerpo se suelen producir en diferentes fases y se desarrollan en distintos lugares. Estos elementos van a dejar una serie de signos e indicios en el lugar o lugares relacionados con el feminicidio caracterizados por las huellas de la violencia, la presencia de instrumentos o materiales utilizados para atacar, dominar, someter y controlar a la víctima, la localización de objetos que formen parte de la escenificación de las fantasías, etc.

Es importante destacar que los hallazgos de estos elementos pueden ser “en positivo” (cuando se encuentran en el lugar de los hechos), o “en negativo” (cuando las características de los hallazgos, por ejemplo las lesiones sobre el cuerpo, no se justifican con las características del lugar donde aparece, ni con los objetos que aparecen a su alrededor, indicando que se han producido en otro lugar o que el propio agresor se los ha llevado, lo cual a su vez refleja una cierta planificación del feminicidio y el perfil organizado de feminicida.



FIN DE LA SEGUNDA PARTE












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