HABLEMOS DE CRIMINALÍSTICA

Cuando hablamos de la criminalística, podemos extendernos y crear un buen debate al respecto, pero si hablamos netamente de la criminalística pura y llana; simple y sencillamente desde mi punto de vista es la ciencia que nos lleva a determinar que es lo que ha sucedido en un lugar de intervención, gracias al indicio, mismo que tenemos que interpretar de la forma adecuada y para lo cual debemos de contar con el conocimiento, del cual nunca dejamos de aprender, ese debe estar presente y actualizado, ya lo menciona Paul Kirk, un gran investigador forense en el estudio de la Escena del Crimen (término anglosajón, para México "Lugar de Intervención" o "lugar de la Investigación"); en el libro titulado Crime Investigation, publicado en el año de 1953



"Allá por donde pise, todo lo que toque, todo lo que deje tras su paso, aun inconscientemente, servirá de prueba silenciosa contra él. No sólo sus huellas dactilares o las huellas de sus pisadas, sino también su cabello, la fibra de sus prendas de vestir, el vidrio que rompa, las marcas de las herramientas que utilice, los rasguños en la pintura, la sangre o el semen que deje o recoja, todos estos elementos, entre otros, serán testigos mudos contra él. Son pruebas que no olvidan. No se dejan confundir por la emoción del momento. Aunque no haya testigos humanos, ellas están ahí. Son pruebas concretas. Las pruebas materiales no pueden equivocarse ni pueden prestar falso testimonio, no pueden estar totalmente ausentes. Sólo su interpretación puede ser errónea. Sólo el hecho de que el ser humano no las encuentre, las estudie y las interprete debidamente puede mermar su valor."


Ese conocimiento que debe tener todo experto Criminalista; es decir, la Epistemología (del griego, episteme, ‘conocimiento’; logos, ‘teoría’), rama de la filosofía que trata de las cuestiones filosóficas que envuelven a la denominada teoría del conocimiento. En la Criminalística se ocupa de la definición del saber y de los conocimientos afines, de los orígenes, de los criterios, de las categorías de conocimiento posible y del grado con el que cada uno resulta cierto; así como, de la conexión exacta entre el que conoce y el objeto conocido; en todo hecho el experto debe contar con un conocimiento sobre el área muy bien definido de a cuerdo a los estándares internacionales para aplicarlos en el hecho que se investiga en el lugar de intervención.


Dentro de ese pensamiento FILOSÓFICO, para los partidarios del racionalismo (entre los que se distinguieron el francés René Descartes, el holandés Baruch Spinoza y el alemán Gottfried Wilhelm Leibniz) la substancial fuente y prueba final del conocimiento era el razonamiento deductivo, fundado en principios evidentes o axiomas. En su “Discurso del método” (1637), Descartes promovió el nuevo abordaje que podía permitir alcanzar la certeza y el fundamento de la racionalidad.


Desde el siglo XVII hasta finales del siglo XIX la epistemología enfrentó a los seguidores de la razón y a los que pensaban que la percepción era el único medio para adquirir el conocimiento.

Por una parte, la Escuela de Viena anexa al denominado empirismo o positivismo lógico e hizo hincapié en que sólo era viable una clase de conocimiento: el conocimiento científico. Sus miembros creían que cualquier conocimiento útil tenía que ser verificable en la experiencia y, por lo tanto, que mucho de lo que había sido dado por adecuado por la filosofía no era ni verdadero ni falso, sino desprovisto de sentido. A la postre, siguiendo a Hume y a Kant, se tenía que establecer una clara separación entre enunciados analíticos y sintéticos. El llamado criterio de verificabilidad del significado ha sobrellevado cambios como consecuencia de las discusiones entre los propios empiristas lógicos, así como entre sus críticos, pero no ha sido descartado. La moderna de estas recientes escuelas de pensamiento, englobadas en el campo del análisis lingüístico o filosofía analítica del lenguaje común, aparenta romper con la epistemología tradicional. Los analistas lingüísticos se han planteado estudiar el modo real en qué se usan los términos epistemológicos clave (conocimiento, percepción y probabilidad) y formular reglas definitivas para su uso con objeto de evitar confusiones verbales. Es decir, aplicando los conocimientos, métodos, técnicas y procedimientos en el campo de la criminalística, podrás interpretar correctamente los indicios que proceses en el lugar de intervención.

Ahora bien, si tratamos de analizar qué lugar ocupa la criminalística en un universo de conocimientos se hace necesario determinar la clasificación de las ciencias. Éstas pueden ser diferenciadas entre las ciencias exactas y las fácticas. Las primeras se fundan en el razonamiento deductivo; la deducción formal o lógica consiste en que a partir de unas premisas, representadas con símbolos, y a través de reglas, obtenemos una conclusión (deducimos la conclusión).


Basados en principios evidentes y axiomas, aplican el método deductivo, es decir sin aplicación fáctica. De hecho las ciencias exactas por excelencia son la matemática pura y la lógica formal.

Las fácticas se componen de naturales y culturales y se ocupan de la comprobación (Factum, palabra latina que nos determina "hechos") o tangible de las hipótesis y premisas, a partir de la observación y la experimentación; es decir, la reproducción de una serie de condiciones para obtener un resultado previsible.

Las ciencias fácticas las podemos dividir en naturales y culturales. Las naturales estudian elementos que se pueden percibir con algunos de los cinco sentidos, los podemos ver, oler, escuchar, tocar y gustar, si es necesario, dentro de estas ciencias encontramos a la medicina, biología, astronomía, y por sobre todo la criminalística. Las otras, es decir las culturales, estudian conductas, son por ejemplo: la psicología, sociología, criminología, etc.


Entonces a la Criminalística la debemos considerar como: UNA CIENCIA QUE APLICA LOS CONOCIMIENTOS, MÉTODOS, TÉCNICAS Y PROCEDIMIENTOS DE LAS DISCIPLINAS CIENTÍFICAS NATURALES PARA EL ANÁLISIS DE LOS ELEMENTOS RELACIONADOS CON UN PRESUNTO DELITO, CON EL FIN DE IDENTIFICAR AL AUTOR (ES) O DETERMINAR CUALQUIER INCÓGNITA SOBRE EL HECHO, COLABORANDO ASÍ CON LA INVESTIGACIÓN Y CON LA JUSTICIA EN SÍ.


Por lo tanto, los expertos deben de considerar como si fuera su única oportunidad de preservar y recuperar los indicios. Deben considerar otra información o declaraciones de testigos o sospechosos en el caso cuidadosamente en su evaluación objetiva del lugar de intervención. Las investigaciones pueden cambiar de curso varias veces durante dicha indagación, y los indicios que inicialmente se creían irrelevantes pueden volverse cruciales para una solución exitosa del hecho que se investiga. Por ello el conocimiento del experto dará frutos en la interpretación de los indicios. Debemos reconocer que todos los lugares de intervención son únicos y debe respetarse el juicio del experto en la lugar de intervención con la ayuda de otros expertos en diferentes especialidades forenses, pero deberá aplicar los principios fundamentales para investigar un lugar de intervención y preservar los indicios, que se deben practicar en cada caso.


Para así poder establecer un punto muy importante en la investigación, es el poder determinar las circunstancias de MODO, TIEMPO Y LUGAR.


Hasta aquí este breve texto sobre criminalística, volveremos con más.

1 de enero de 2021

Martin Balderrama Almeida

Presidente Coesfo




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